Cómo un argentino inventó la primera paleta de pádel con goma EVA del mundo (1989)

Esta es la historia real de cómo nació la paleta de pádel tal como la conocés hoy. No en una gran fábrica europea, no en un laboratorio de materiales avanzados. En Buenos Aires, en 1989, con parlantes de audio, imaginación y un trozo de goma EVA encontrado en la calle.

Lo que vas a leer a continuación no es marketing. Es el origen documentado y patentado de una invención que transformó el pádel en todo el mundo.

Carlos Pérez: el hombre detrás de la invención

Carlos Pérez, inventor argentino de la primera paleta de pádel con núcleo de goma EVA (núcleo elástico) del mundo. En la imagen, junto al título de la patente española. La invención fue presentada en Argentina en 1989; la búsqueda internacional de antecedentes arrojó cero coincidencias y no recibió ninguna oposición.

1989: un deporte joven con un problema grave

Para entender la magnitud de esta invención, hay que ubicarse en el contexto.

En 1989 el pádel recién empezaba a crecer en Argentina. Las canchas se expandían por todo el territorio y el deporte era furor. En México, donde Enrique Corcuera lo había creado, apenas se jugaba a nivel amateur. En España no era popular y solo existían algunas pistas privadas. Argentina era, prácticamente, el único país donde el pádel estaba despegando.

Pero había un problema serio: todas las paletas de pádel eran completamente de madera.

No existía en ningún lugar del mundo una paleta con zona de impacto elástica. Ni en pádel ni en ningún otro deporte de paleta. Eran productos básicos, con un cuerpo rígido de madera y una guarda de aluminio en el canto. Sencillas de fabricar, sí. Pero con consecuencias muy negativas para el jugador.

Dato de contexto: Para dimensionar cómo estaba la industria de raquetas en esa época, recién el 5 de junio de 1989 Wilson obtuvo la patente de la raqueta de tenis con mango, cabeza ovalada y garganta que los une. Hasta el tenis seguía desarrollando los productos que hoy damos por sentados.


El problema que nadie resolvía: las vibraciones

Cada vez que un jugador golpeaba la pelota con una paleta de madera, las vibraciones viajaban sin ningún obstáculo desde el punto de impacto, a través del cuerpo rígido, hasta la empuñadura. De ahí pasaban directo a la muñeca, el codo y el hombro del jugador.

El resultado era predecible: lesiones articulares, epicondilitis, dolor crónico. Y lo peor: la gente abandonaba el pádel. Un deporte que estaba naciendo ya estaba perdiendo jugadores por culpa de un equipamiento deficiente.

Las vibraciones no solo causaban lesiones. También limitaban el juego. El impacto era seco, ruidoso, sin control. Los golpes descentrados castigaban la mano. No había potencia real, no había sensación agradable de golpeo. La paleta de madera era un freno para el desarrollo del pádel.


«Esto es una porquería»

Carlos Pérez no era un jugador profesional. Era un hombre curioso, con mentalidad de inventor. Un día jugó al pádel con una paleta de madera entre amigos —la gente de NIRC, el Pollo Sosa y Vicente— y su conclusión fue inmediata y contundente:

Donde otros veían un producto terminado, Pérez vio un problema sin resolver. Y a partir de ese día empezó a pensar en cómo solucionarlo.


La búsqueda: parlantes, Deep Purple y goma EVA

Lo primero que hizo Carlos Pérez fue construir un modelo mental del problema. Imaginaba las vibraciones viajando libremente por la madera hasta llegar a la mano, sin nada que las detuviera. La idea era simple: poner algo en el camino que las absorbiera.

Para experimentar, recurrió a algo poco convencional. Tenía un viejo equipo de audio potenciado cuyos parlantes vibraban estrepitosamente al máximo volumen. Así que hizo exactamente lo que un inventor haría: puso música a todo volumen —Deep Purple, para ser precisos— y empezó a probar materiales sobre los parlantes para ver cuál absorbía mejor las vibraciones.

Probó distintas opciones adosándolas a una paleta de madera. Hasta que dio con un material que funcionaba de manera extraordinaria: la goma EVA (etilvinilacetato).

En aquella época, la goma EVA no se usaba en deportes. Se usaba para fabricar ojotas. Nadie había pensado en ponerla dentro de una paleta de pádel. Pero Pérez descubrió que no solo absorbía las vibraciones de forma notable, sino que además le aportaba al golpe algo inesperado: fuerza elástica. La pelota salía más rápido, con más potencia y a mayor distancia.

La anécdota que nadie inventaría

El trozo de goma EVA que se usó para fabricar el primer prototipo experimental no fue comprado en un comercio ni encargado a un proveedor industrial. Fue encontrado en la calle por Yoli y Ceci, las que el propio Pérez describe como «las damas más elegantes y lindas de Belgrano». A veces los grandes inventos nacen de los lugares más inesperados.


El nacimiento del Sistema Antivibratorio de Núcleo Elástico

Con la goma EVA identificada como el material clave, Carlos Pérez diseñó lo que llamó SANE: Sistema Antivibratorio de Núcleo Elástico. No era simplemente pegar un trozo de goma a una paleta de madera. Era un concepto estructural completamente nuevo basado en tres elementos trabajando en conjunto:

El tridente que hace funcionar una paleta de pádel

ComponenteFunciónAnalogía
Marco rígidoEstructura y resistenciaEl chasis de un auto
Núcleo elástico de goma EVAAbsorción de vibraciones + fuerza elásticaEl motor
Tapas de fibra de vidrio/carbono y resinaProtección y transmisión del golpeLos paragolpes

Estos tres elementos juntos producían un resultado que no existía: una paleta que despedía la pelota más rápido, con más potencia, más lejos, con menor ruido, sin vibraciones y con menos peso.

Como establece la ley de patentes: «La unión de elementos conocidos que den como resultado algo imprevisto es patente de invención.» Y eso era exactamente lo que Pérez había logrado.

Esto es lo que realmente importa entender: hoy se pone mucho énfasis en promocionar paletas mencionando carbono, kevlar y nombres sofisticados para describir tecnologías que suenan futurísticas. Pero el corazón de toda paleta de pádel sigue siendo su núcleo. Si el punto de impacto es rígido, nada de lo demás importa. El núcleo elástico es lo que hace que una paleta funcione.

patente 243088, infografía de la memoria descriptiva.
Infografía: Partes de la pala de pádel.
Descriptas en la PATENTE DE LA PALETA DE GOMA. descarga el PDF (oficina de patentes de españa), recuerden que la patente fue internacional. No hay manera de hacer una buena pala si no incorporas estos tres elementos.

La primera prueba en cancha: nace la «paleta de goma»

El prototipo estaba listo. Faltaba el momento de la verdad: probarlo en una cancha real.

El primer jugador amateur en usar una paleta de pádel con núcleo de goma EVA en el mundo fue Marito Vicente, excelente tenista, una tarde lluviosa en el barrio de Mataderos, Buenos Aires.

A los pocos minutos de golpear la pelota, Marito se detuvo y dijo algo que terminaría siendo profético:

Y así fue. El nombre quedó para siempre.

El comportamiento de la paleta en cancha era extraordinario. La diferencia con la madera no era sutil: era abismal. Más control, más potencia, mejor sensación, cero dolor. El primer paso estaba dado.


Los médicos la recetaban

La paleta de goma no solo convenció a los jugadores. Convenció a la medicina deportiva.

El doctor Svetlize publicó en la revista Descubrir (Editorial Perfil) una infografía a doble página explicando por qué había que utilizar la paleta de goma EVA y abandonar la de madera. Los deportólogos empezaron a recomendarla a pacientes con problemas articulares.

Una paleta de pádel recetada por médicos. Eso no había ocurrido nunca y probablemente no vuelva a ocurrir. Para Pérez y su equipo fue un motivo de orgullo enorme.


La batalla por la aprobación oficial

No todo fue aceptación inmediata. Cuando la paleta de goma llegó a la antigua Asociación de Pádel Argentina (APA), la respuesta inicial fue reticente.

¿La razón? Los fabricantes de paletas de madera —que eran todos— vieron amenazado su negocio. Algunos de ellos formaban parte del propio directorio de la APA. El lobby fue tremendo. Querían frenar lo que sabían que los iba a dejar fuera del mercado.

Pero intervino Cecilia Baccigalupo, quien de forma diplomática, inteligente y completamente ad honorem, defendió la aprobación de la paleta ante la asociación. Su argumento fue tan simple como demoledor:

No se equivocó. La paleta fue aprobada y el resto es historia.


La patente que lo confirma: primera en el mundo

La invención fue registrada como Patente de Invención N° 243088 en Argentina y presentada a nivel internacional, incluyendo la oficina de patentes de España.

El resultado de la búsqueda internacional de antecedentes fue contundente: cero coincidencias. No existía nada igual en ningún país del mundo. La patente no recibió ninguna oposición. Era, de forma documentada y verificable, algo que nadie había hecho antes.

Hay una anécdota que refleja lo que significó este momento. El estudio de patentes Camperi, encargado del trámite, había recibido el caso como un posible registro de «modelo de utilidad». Pero cuando el propio don Camperi analizó el producto, descolgó un cuadro de su oficina, lo usó como superficie para paletear y se dio vuelta con una sonrisa:

Y lo fue. La invención inicialmente iba a registrarse como modelo, pero la intervención del estudio Camperi determinó que se trataba de algo mucho más grande.

📄 Descargá el PDF de la patente española (oficina de patentes de España)


Del prototipo a la producción: la fábrica de paletas de pádel

Alentados por el éxito del producto, Carlos Pérez y su equipo comenzaron a desarrollar variantes desde su fábrica de paletas de pádel en Buenos Aires. Siempre respetando el tridente fundamental que hacía posible el correcto funcionamiento: marco rígido, núcleo elástico y tapas de fibra.

Crearon prototipos con marco de fibra, de poliuretano, de aluminio, de acero. Siempre en combinación con núcleos de goma EVA e híbridos. Nunca se alejaron del concepto que habían patentado, porque sabían que funcionaba.

La primera paleta salió al mercado con el nombre del sistema: SANE Paddle (si, S.A.N.E. y significaba Sistema Antivibratorio de Núcleo Elástico). Se hizo viral —aunque en 1989 esa palabra no existía— y se convirtió en el elemento que marcaba la diferencia real en el juego.


El legado: un estándar mundial, adiós paletas de madera

Desde que Carlos Pérez inventó la paleta de padel elástica, ningún fabricante en el mundo volvió a producir una paleta con núcleo rígido.

Hoy, todas las paletas de pádel fabricadas en el planeta utilizan el concepto de la Patente Argentina N° 243088 de Carlos Daniel Pérez. La goma EVA (reivindicada en la patente) como núcleo elástico dejó de ser una innovación para convertirse en el estándar absoluto de la industria.

Un dato adicional que completa la historia: el empresario Marcelo Gauvry, ex fabricante de raquetas de tenis, basándose en la invención de Pérez y en una patente de fabricación de marcos de raquetas de 1971 adaptó el método constructivo monocasco que se utiliza hasta hoy.


Quienes hicieron historia con la paleta de goma

La paleta de goma no solo cambió la industria. Cambió el juego. Estos jugadores fueron parte de los primeros en demostrar su potencial en cancha:

  • Alejandro «Pollo» Novillo — Aunque no siempre estaba en el podio, fue el jugador que más explotó las virtudes de la paleta de goma. Sacaba de ella un rendimiento que otros no lograban.
  • Marianito Lasigues
  • Marcelo Cubas
  • Claudia Cespedes

Entre muchos otros que adoptaron la innovación y la llevaron a otro nivel competitivo.


Las palabras de Carlos Pérez

Cuando le preguntamos a Carlos Pérez si la inversión en las patentes internacionales había valido la pena, su respuesta fue inmediata:

Y luego dejó una reflexión que resume todo:

«Crear algo que figure a tu nombre, que funcione tan bien y que además aporte puestos de trabajo a mucha gente, es pago suficiente. Es infinito. Es una gran recompensa espiritual.»


Lo que empezó en Buenos Aires hoy está en cada cancha del mundo

Cada vez que agarrás una paleta de pádel —cualquier paleta, de cualquier marca, en cualquier país— estás usando el concepto que Carlos Pérez inventó en Argentina en 1989. El núcleo elástico que te da control, potencia y protección nació acá, en una fábrica de Buenos Aires, con un trozo de goma encontrado en la calle y la convicción de que se podía hacer algo mejor.

Esa es la historia de Padelandia. Esa es nuestra historia.

Scroll al inicio